Atreverse a emprender un camino desconocido, es un acto de valentía. Preparado para el fracaso, la voluntad me empuja hacia el deseado camino de la libertad. Absorto, contemplo el devenir con cierta impaciencia. Lejos, no muy lejos se presenta la salida. El camino de llegada cubierto de cristales rotos. Mojado por el dolor pero envuelto en la esperanza. Tiene que llegar el momento… donde todo cambie. Necesario, aunque sea incierto. Al menos, una vez a la semana escribiré en este blog con alguna ocurrencia. Escribir de algo que me resulte interesante transmitir. Guiado por la sabia opinión de los que me acompañan.
Un viaje al mundo que nos rodea.